La semana del 10 al 16 de agosto se ha convertido (para mí) en la Gran Semana Lúdica de este verano. Todavía intoxicado por las vacaciones y con muy pocas ganas de trabajar (sí, aunque alguno no os lo creáis... yo trabajo) me vi obligado a imponerme una agenda "cargadita" de partidas... Tengo que reconocer aquí que mi conocida mala suerte con los dados debía seguir de viaje por Normandía y en cambio me vi beneficiado por el curioso, y contagioso, infortunio de mis contrincantes.
Primer día, martes 11: Partida a Thirty Years War de GMT con Jordi C. Este juego tiene el doble aliciente de que es bueno (muy bueno) y de que fue el primero que Jordi me desplegó en la mesa de su comedor, hace de eso tres años, y se convirtió en el pistoletazo de salida para esta época lúdica que estamos viviendo.
La partida todavía no está acabada, pero pudimos jugar 9 turnos (con lo que nos quedan 5 para acabar). En el primer turno las cosas se pusieron peliagudas para el católico (yo) con la caída de Viena en manos de las tropas protestantes de Mansfeld (una incongruencia histórica que no soluciona la colocación del 4º veterano imperial). Durante unas cuantas fases todo el juego se centró en esa zona. Las tropas bávaras e imperiales se empezaron a reforzar para la reconquista y los malditos herejes pidieron ayuda a sus primos daneses. En la escena final (durante el segundo turno) Wallenstein y Christian IV de Dinamarca se enfrentaron en las mismas puertas de la capital austriaca... dando lugar a una victoria aplastante de los imperiales, reforzada con la muerte del rey danés y la fuga en masa de sus mercenarios.

Los protestantes capturan Viena. Los húngaros lo celebran

Wallenstein aplasta a las tropas danesas a las puertas de Viena
A partir de ese momento, los católicos (sin casi oposición) nos empezamos a dedicar a poner las cosas en su sitio. Acabar con la revuelta húngara, recuperar el control de los electorados, publicar el Edicto de Restitución... pero, pese a todo, no conseguí una victoria automática (solo llegué a los 39 P.V.) y ahora tengo a los malditos franceses a las puertas de Bruselas y a Gustavo Adolfo y sus chicos en Pomerania. Se avecinan unos turnos muy intensos
Segundo día, miércoles 12: la semana anterior Jordi de Andrés, Jose, Lluís y yo habíamos empezado una partida al Successors. La cosa se había quedado muy interesante. Al final del turno 3, teniendo Jose más puntos de victoria y de legitimidad que nadie, yo le había robado a Heracles, impidiéndole ganar automáticamente al principio del turno 4. Así que este miércoles tuvimos (¡¡Oh, qué lástima!!) jugar la partida hasta el final.
Los combates del turno 3 habían dejado muy tocados a Lluís Antípater y Jordi Ptolomeo, dejando a Jose Pérdicas controlando todo el este y a mí (Leonatus) moviéndome por Anatolia, entre el Helesponto y Armenia. Lluís se retiró a sus posesiones europeas y se dedicó a ir creciendo, mientras yo y Jordi seguíamos luchando contra Jose (todavía tenía más puntos que nadie y a Alejandro IV en su poder, por tanto la victoria automática al inicio del turno 5). Eso debilitó a Jose y a Jordi, mientras yo me mantenía y Lluís seguía creciendo a sus anchas. La aparición de dos sátrapas en la retaguardia de Jose (uno mío y otro de Lluís) le complicó el asunto viéndose, por primera vez, atacado por todos lados. El punto de inflexión se produjo en una macrobatalla en Armenia entre todas mis tropas y la mayoría de las de Jose. Atacando en inferioridad de condiciones me alcé con la victoria gracias a un doble pito de Pérdicas, lo que me dejó en condiciones de girarme hacia Lluís. Jose se tuvo que replegar y permitió a Jordi recuperarse en Egipto (había estado muy tocado y a punto de desaparecer). Por tanto, tampoco ganó al principio del turno 5 (ni Lluís, que se quedó a 2 puntos de la victoria automática al capturar Media en la fase de combate y no poder consolidarla).

Máxima expansión de Jose (jugador rojo) poco antes de la batalla por Armenia
La partida continuó durante todo el 5º turno, con la búsqueda de conseguir los máximos puntos de victoria antes del final. Al final, casi conseguimos un cuádruple empate a 12 P.V., pero no fue así y, después de jugar varias diplomacias y traiciones varias, quedamos empatados Lluís y yo, con lo que ganó él porque quien controla Macedonia desempata... snif, snif. Pese a todo, la partida fue, como todas las de este juego, muy intensa.
Tercer día, jueves 13: el tercer juego de la semana fue una introducción al Liberty Roads, juego sobre la campaña de liberación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial diseñado y editado por una casa de ese país. El juego tiene un diseño muy elegante, con un tablero hexagonado de vieja escuela (aunque con los terrenos mejor dibujados) y unas fichas que representan los escudos de cada una de las divisiones que participaron. Solo algunas críticas. Las fichas son un poco pequeñas e irregulares (no todas son del mismo tamaño) y la distribución de las cajas para las tropas destruidas u otros asuntos están muy mal distribuidas por el tablero.
Pese a todo, lo que pudimos jugar (2 turnos, con la fase del desembarco) nos dejó muy buen sabor de boca. Un juego tradicional (hexágonos, factores de combate y defensa, tablas... sí, tablas con resultados y proporciones..) pero con cosas nuevas (marcadores estratégicos que te permiten influir en los combates que te interesen o el "Humor de Hitler" que determina cuántos de estos marcadores puede coger el jugador alemán).

Ejemplos de fichas del Liberty Roads
Los aliados (Jordi C. y Rafa) desembarcaron en Normandía (como en el ejemplo) y allí se encontraron con los primeros problemas. Al coger los marcadores de Muro del Atlántico Jordi Siré y yo pudimos mover reservas a las playas británicas y estos se las vieron y se las desearon para conseguir desembarcar (Omaha, pero a la inglesa). Las tiradas de los aliados tampoco les ayudaron mucho. Luego, al mover las reservas blindadas tampoco tuvimos muy mala suerte y en un turno teníamos 4 divisiones acorazadas en la zona de Caen. En el segundo turno se desató una tormenta que impidió el apoyo aéreo aliado y a nosotros nos salieron los marcadores de Tiger y Nebelwelfer con los que montamos un contraataque blindado en la zona de Caen y casi terminamos con los malditos ingleses... ahí terminó la cosa. Pero con un par de turnos como esos lo de Normandía termina como el Rosario de la Aurora y los aliados se tienen que volver a casa.
Cuarto día, sábado 15: el sábado nos fuimos a Terrassa a ver a la familia de Joana y allí coincidimos con Jordi F. y sus hijos. Curiosamente habíamos montado una bolsa en la que viajaban el Misterio en la Abadía (escogido por Joana) y el Lock'n'Load (elegido ya os podéis imaginar por quién)... así que el sábado por la noche hicimos DOS partidas al Misterio (desde las 23:00 hasta las 2 de la madrugada) una ganada por Joana y otra por Oscar (su sobrino). Un buen juego para la familia, incluso para niños de unos 10 u 11 años. Esta vez nos salió un evento por el cual durante un turno había que hablar cantando.... todo un espectáculo.
Quinto día, domingo 16: claro, había que quitarle un poco el polvo al Lock'n'Load, así que el domingo por la mañana Jordi F., Yeray y yo nos plantamos delante de un escenario. Yo tenía las reglas un poco oxidadas, pero salimos bastante airosos. Escogí uno de los escenarios iniciales pensando que era corto (5 turnos) pero resultó ser uno en el cual si nadie gana se entra en un bucle y se continúa hasta que uno de los dos bandos consigue hacerlo. Es divertido, con paracaidistas alemanes y americanos intentándose rebasar por el bocage (¡¡Oh, el bocage.... yo quiero volver a verlo!!). Dejamos la partida cuando una de mis secciones con un bazooka consiguió destruir el Stug III que daba apoyo a los paracas y jugaba al gato y al ratón con mi M-10 Wolverine. Impacto más que oportuno porque ya era hora de comer y nos esperaba una enorme paella.... Por cierto, pelín yankie el juego, eso hay que decirlo.
Ahí dejo esto... para daros un poco de envida. Aunque nunca será tanta como la que dan Rafa y Jordi S. con sus sesiones veraniegas al Tomb for an Empire... no sé yo cuántas veces han jugado.